De "La Gastronomía de José Soler".
"Libros de Gastronomía".
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Título del libro... y, Autor...
"Afrodita"... La "Nouvelle Cuisine". Isabel Allende.
"Arte Cisoria ó Tratado del Arte de Cortar del Cuchillo". Henrique de Aragón, Marqués de Villena. Año de 1766
Juan de la Mata. Año 1786
"Carmencita o la Buena Cocinera". Por doña Eladia M., viuda de Carpinell. Barcelona 1919.
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Pedro Fernández Niño. Año 1867
Antonio Gozález Pomata. Año 2003
"Cocinar con una Pizca de Ciencia". Joaquín Pérez Conesa. Año 2003
"Cocina Práctica de Cuaresma". P. L. Lassus.
"Cocina Tradicional Alcoyana". Lorenzo Carbonell Pastor. Año 2006
Lorenzo Millo. Año 1999
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Laura Esquivel.
Francisco Figueredo. Buenos Aires, 1914
Ignacio Doménech.
"El Cocinero Español y la Perfecta Cocinera"... "Instruidos en el mejor del Arte Culinario de otros países"... Guillermo Moyano. Año 1867
Anónimo. Editorial Saturnino Calleja. Año 1892
"El Cocinero Universal"... o el "Arte de Guisar al Estilo Moderno"... "Que consiste en preparar los manjares más exquisitos con facilidad y economía"... A. de Nait (Vindex). Barcelona 1911
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José Maillet. Año 1851
M. M. Santiago de Chile, 1880
El "Gusto"... Extraído del libro "La Cocina de los Sentidos". Miguel Sánchez Romera.
"Novísimo Manual Práctico de la Cocina Española". Editado en 1881 en la librería de Leocadio López... y, en Madrid.
..."Nuevo Manual de Cocina". Anónimo. Valparaiso. Año 1882
"El Libro de los Guisados, Manjares, y Potajes". "Intitulado" Libro de Cocina. Ruperto de Nola. Año 1529
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Eugenio Martínez Pastor. Cartagena. Murcia. España...
"Els Menjars de les Nostres Mares". ("Las Comidas de Nuestras Madres"). "CIA. Catalans". "La Vilajoiosa". Provincia de Alicante. Año 2007
"El Practicón". "Tratado completo de cocina al alcance de todos y aprovechamiento de las sobras". Ángel Muro Carratalá. Madrid 1869
Brillat de Savarín. Año 1825
Eugenio Martínez Pastor.
"Gastronomía Alicantina. Conduchos de Navidad". José Guardiola y Ortiz. Primera edición, en el año 1959, por el Excelentísimo Ayuntamiento de Alicante. Segunda edición, en el año 1972, por don Agatángelo Soler Llorca.
Néstor Luján. Año 1991
Manuel María Puga (Alias "Picadillo").
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Recetario Popular de la Gastronomía de Almoradí. Editado por el Excelentísimo Ayuntamiento de Almoradí. Provincia de Alicante.
Editorial de Vecchi S.A.
"La Gran Economía de las Familias". Arte de Arreglar y Componer lo "Sobrante" de las Comidas de un día para otro. Dedicado a las clases menos acomodadas, y gentes de poco dinero que gusten de comer bien, gastar poco, y no desperdiciar nada. Un Gastrónomo Jubilado. Madrid, 1869
Domingo Hernández de Maceras. Año 1607
"Manual del Cocinero, Cocinera, Repostero, Pastelero; confitero, y Botillero...". Traducido por don Mariano de Rementería y Fica. Madrid, 1837
Manual del Arte de Cocina. Anónimo. 1854
"Nuevo Arte de Cocina"... el más completo que ha visto la "luz pública". Por uno de los mejores autores en el arte. Barcelona, 1864
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"Nuevo Arte de Cocina"... sacado de la Escuela de la Experiencia. Juan Altamiras. Año 1758
"Les cakes de Sophie". Sophie Dudemaine.
"Tratado de la Conservación de las Sustancias Alimentarias". Anónimo. 1832
Michel de Nostre-Dame... (...Nostradamus).
Vivian E. Franco de Norrell.
"Introducción a la Gastronomía". Paulina Monroy.
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| "Afrodita"... La "Nouvelle Cuisine". Autora: Isabel Allende. "La última moda culinaria es la "Nouvelle Cuisine", que de nueva tiene poco, porque son los mismos ingredientes de siempre, pero en combinaciones más étnicas, como me la definió un "chef" en Nueva York. Supongo que se refería a la influencia asiática y latinoamericana, ignoradas hasta hace poco en la mayor parte de Europa y Norteamérica. También es más ligera, con menos grasa y calorías, y las porciones son más pequeñas, aunque cuestan más caras porque requieren decoración.
"En los platos muy adornados alguien metió los dedos...", dice mi madre. Si sirviéramos "Nouvelle Cuisine" en casa, daría la deplorable impresión de que no alcanzó la comida. Desconfío de esos restaurantes modernos donde el mozo -un atleta con aros de pirata en las orejas y tatuajes en las manos- se presenta por su nombre de pila y me trata como si yo quisiera venderle una Biblia. Es seguro que allí me servirán "Nouvelle Cuisine". Si no tengo la opción de escapar, me enfrento a un menú exhaustivo, donde cada plato está descrito en el rebuscado lenguaje de un aspirante a crítico literario.
Por lo general elijo lo más barato, con la esperanza de que sea también lo
más simple, pero invariablemente me sirven la creación de un sicótico.
Mi humilde pescado viene disfrazado de sombrero y al apartar los flecos de
zanahoria, las plumas de apio, los pétalos de flores y el velo de cebolla,
queda muy poca trucha. Da lástima desbaratar esa obra de arte y cuando por
fin me decido a hincarle el tenedor, todo se desmorona y un rábano en
forma de abeja aterriza en mi regazo. Quedo con la sensación de no
haber comido suficiente y haber pagado demasiado. No es como los
mesones vascos o las
taquerías mejicanas, que por un precio
discreto aturden por cuatro o cinco días. La "Nouvelle
Cuisine" puede ser interesante, pero en lo referente a la
comida -y también a los hombres- prefiero sabores más robustos y aspectos
más sencillos, como un honesto pescado que no se avergüenza de su
desnudez. Eso sí: que esté muerto. Me horrorizan los alimentos que se
mueven, por eso evito la
gelatina y las
ostras, pero ésta es una manía que debo
combatir: muchos animales del recetario llegan a la mesa apenas
desvanecidos. Una vez, en un
restaurante escandinavo, me sirvieron una
especie de culebra de mar -anguila,
creo que se llamaba la infortunada- que sufrió un breve ataque de
epilepsia cuando intenté meterle un cuchillo. Se me escapó un
grito y el mozo, quien en ese instante servía el vino, soltó la botella.
El ideal es que la comida esté bien muerta, pero que haya superado el "rigor
mortis". Y nada con ojos, por favor, aunque estén cerrados.
Nada hay tan pavoroso como la mirada suplicante de un animal entero sobre
una bandeja. Ya que se han dado el trabajo de asesinarlo ¿por qué no lo
decapitan también?... Bastante pecado es matar a los animales... no hay necesidad de humillarlos además...".
"Arte Cisoria ó Tratado del Arte de Cortar del Cuchillo", que escrivió don Henrique de Aragón, Marqués de Villena. Año de 1766 "La da a luz", con licencia del Rey Nuestro Señor, la Biblioteca Real de San Lorenzo del Escorial. En Madrid, en la oficina de Antonio Marín. Año de 1766 Consta de 221 páginas. Y, para su "descarga" es necesario el programa Adobe Acrobat. PDF. Extraído del Blog: Apicius. FMVM.
Arte de Repostería, "en que se contiene todo género de hacer de hacer dulces secos y en líquido".
Autor: Juan de la Mata Editado en Madrid, en la oficina de Ramón Ruiz. Año MDCCXCI Consta de 208 páginas. Y, para su "descarga" es necesario el programa Adobe Acrobat. PDF. Extraído del Blog: Apicius. FMVM.
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| "Carmencita o la Buena Cocinera". Por doña Eladia M., viuda de Carpinell. Barcelona 1919. "Manual Práctico de Cocina Española, Americana; Francesa, etc. Con multitud de recetas especiales que no se hallan en los tratados escritos hasta el día". 11ª edición. Librería Casullers. Calle Claris, 15. Barcelona. Consta de 301 páginas. Y, para su "descarga" es necesario el programa Adobe Acrobat. PDF. Extraído del Blog: Apicius. FMVM.
Una de sus recetas: "Bacalao Bobo". "Para una libra de bacalao hervido (pero no mucho) se retira del fuego quitando el agua y en la misma cazuela se echan dos yemas de huevo, una jícara (taza) de aceite y ajos machacados al mortero (éstos a gusto de cada uno) se baten bien en la misma tapada hasta que se una todo bien y se sirve. El batirlo se hace fuera del fuego...".
Autor: Pedro Fernández Niño. Segunda edición aumentada y corregida. Imprenta del "Independiente". Calle de los huérfanos, número 64. En Santiago de Chile, en diciembre de 1867 Consta de 119 páginas. Y, para su "descarga" es necesario el programa Adobe Acrobat. PDF. Extraído del Blog: Apicius. FMVM.
Antonio González Pomata. Editorial Everest. S.A. "Experto en temas provinciales y destacado conocedor del costumbrismo y la geografía alicantinos, a los que dedicó 30 años de intensa tarea periodística. Antonio González Pomata defiende lo autóctono por su valor cultural y por el interés que despierta entre nosotros y en el turismo internacional que anima el territorio...".
"La riqueza culinaria de ésta tierra -opina el autor de "Cocina Alicantina"- es un tesoro cultural que merecen conocer España y el Mundo". "Cocinar con una Pizca de Ciencia". Joaquín Pérez Conesa. IJK editores.
"Con este libro Joaquín Pérez Conesa introduce al lector en el fantástico mundo de la cocina sistematizada de forma lógica por procesos culinarios. Con un lenguaje sencillo y apropiado v despejando poco a poco el empirismo de la cocina tradicional y explicando el cómo y el por qué de hechos culinarios, al mismo tiempo que aporta soluciones...".
"Cocina Práctica de Cuaresma". Autor: P. L. Lassus. Fórmula variadas para platos de "Vigilia" y "Colaciones", precedidas de algunas instrucciones sobre el ayuno y abstinencia de las carnes. Aprobada por la Autoridad Eclesiástica. Librería de Francisco Puig. Barcelona, 1905 Consta de 92 páginas. Y, para su "descarga" es necesario el programa Adobe Acrobat. PDF. Extraído del Blog: Apicius. FMVM.
"Cocina Tradicional Alcoyana". "Autor: Lorenzo Carbonell Pastor. Que nace en Alcoy en 1951. Es licenciado en Medicina por la Universidad de Valencia, ciudad en la que reside desde 1971. El autor sigue considerándose, por encima de todo, alcoyano. Aficionado desde siempre a los temas coquinarios, sin duda por influencia materna, hace años que empezó a recopilar las recetas de uso más tradicional en la Gastronomía Alcoyana, apoyado como él dice, por un montón de buenos amigos, y recuperando además, a base de todo tipo de indagaciones, otras casi olvidadas. El resultado de este trabajo, que según dice el autor... "...no puede ser exhaustivo, pues en cada hogar se reinterpretan a diario los condumios más tradicionales de nuestro entorno, que por otra parte compartimos en gran medida con toda la Comunidad Valenciana"... es éste libro...".
Don Javier Vicedo Manzano, Presidente de la Asociación Provincial de Turismo de L'Alcoià, El Comtat, y la Foia de Castalla, y propietario del restaurante "El Mirador del Cinc" en Alcoy, nos regaló y dedicó un ejemplar de este libro: -"Para mi amigo José Soler con mucho gusto de serlo; amante de Alcoy y su Gastronomía". Don Javier Vicedo escribe en uno de los "saluda" que aparecen en éste libro: "Es para mí un placer el poder dirigirme desde éstas páginas a todas aquellas personas que han adquirido este libro de la Gastronomía Alcoyana ya que hemos querido plasmar toda la riqueza que nos legaron nuestros antepasados y que han hecho de nuestras "tapas", "platos", y postres uno de los "Santuarios Gastronómicos" de nuestra "Comunidad Valenciana"... ¡"Qué disfruten y qué aprovechen!".
Javier Vicedo es el propietario del Restaurante "El Mirador del Cinc". En la ciudad de Alcoy. Provincia de Alicante. España. Teléfonos: 965.54.95.29 / 629.67.71.81
Aquí abajo les mostramos una receta de una "tapa" típica de la Comunidad Valenciana, escrita en el Blog: "La Gastronomía de José Soler"; inspirada en éste libro de Lorenzo Carbonell... pero totalmente modificada.... "Sangueta amb seba" (Sangre "hervida con cebolla sofrita"). Ingredientes.
Elaboración. Se trocea la sangre cuajada en "dados"; y se cuece en una cazuela, al fuego, con abundante agua hirviendo y sal gruesa. Una vez cocida, pasamos todo a través de un colador; escurrimos los "dados" de sangre cuajada y hervida; y los reservamos. Mientras tanto... en una sartén al fuego, con 1 "poco" de aceite de oliva, vamos sofriendo la cebolla, y la pebrella (ajedrea), junto con el ajo triturado. Cuando la cebolla esté en su "punto"... agregamos el "vaso" de vino blanco, y el pimentón rojo dulce ahumado; además de salpimentar a nuestro gusto. Dejamos que el líquido se vaya reduciendo. ¿Cómo servimos este "plato"? Pues... sobre los "dados" de sangre caliente, vertemos el sofrito que acabamos de hacer, y nos lo tomamos como "tapa" (aunque a algunos les parezca una "guarrada" eso de comer sangre coagulada...), acompañado de una buena "caña" de cerveza "de las de barril" espumosa y fresquita, o con la bebida que ustedes quieran... Nota del Blog: La "Gastronomía de José Soler".. "Hace muy poco tiempo "salió" un libro llamado "Cocina Tradicional Alcoyana" (de la Editorial Tívoli), escrito por Lorenzo Carbonell Pastor, médico nacido en 1951 en Alcoy... y, que vive en Valencia desde que empezó allí en 1971 sus estudios de Medicina. En ese mismo año y promoción, empecé yo también a estudiar esa misma carrera, sólo que yo nací en 1953, y que soy de la ciudad de Alicante... pero "mira por donde" trabajo en el Hospital "Virgen de los Lirios" de Alcoy, en el Servicio de Análisis Clínico, llamado comúnmente "laboratorio" o "laboratori". Y bueno... pues este señor y yo no nos conocemos de nada, pero los dos somos médicos y nos gusta la cocina y su literatura... y es curioso que en la bibliografía de su libro figure el libro de don José Guardiola y Ortiz, llamado "Gastronomía Alicantina. Conduchos de Navidad", editado por mi padre Agatángelo Soler Llorca, en Alicante en 1972... y, ya sólo por esto creo que don Lorenzo tiene bastante buen gusto... ¡Y no es broma!"... José Ignacio Agatángelo Soler Díaz. Autor: Lorenzo Millo. Editorial Everest, 1998. "La Academia Española de Gastronomía y la Cofradía de la Buena Mesa acaban de consagrar al autor de este libro. Lorenzo Millo, como el mayor experto actual en la Cocina de la Comunidad Valenciana. Cocina Valenciana -que incluye tanto Valencia como Alicante y Castellón- representa la culminación del trabajo de investigación culinaria de Lorenzo Millo. Sus páginas recogen recetas famosas y otras menos conocidas que, por fin, salen a la luz para deleite deleite de todos...". Prólogo a los "Arroces y Paellas" valencianos. "Según la opinión más generalizada el arroz, muy poco conocido en la Antigüedad Clásica, llegó a España, y concretamente a Valencia, de manos de los árabes, y su cultivo se extendió rápidamente, favorecido por la abundancia de tierras bajas y pantanosas. Los cristianos, cuando conquistaron el Reino, continuaron cosechando esta gramínea, y el arroz fue entrando paulatinamente en la dieta de los valencianos. No fue fácil; en el país eran frecuentes las fiebres llamadas "tercianas" o "cuartanas", según su intensidad, fiebres de origen palúdico, lo que dio lugar a prohibiciones por parte del poder real. Obviamente, hubo resistencia pasiva a las tales prohibiciones, por lo que éstas, a medida que se dejaban de observar, se fueron renovando. El arroz, en un principio, sólo se admitía como materia prima para obtener una harina más barata que la del trigo, cereal del que Valencia era deficitaria. Después, comenzó a utilizarse en la cocina; primero, se coció en pucheros o en cazuelas, muchas veces mezclado con leche de almendras o de cabras; más tarde, comenzó a cocerse en caldos de carne, pero casi siempre se presentaba "viudo", y hasta el siglo XVIII no aparecen las primeras referencias escritas sobre la "paella". Ya en el siglo XIX el arroz se comía habitualmente en todas las casas de Valencia, y, por descontado, en la Huerta y en la Rivera, y desde entonces para acá, la cocina del arroz ha ido en progresión, habiéndose multiplicado las formas de elaborar el arroz. ¿Cuántas recetas para el arroz hay en la "Cocina Valenciana"? No digo que sería como preguntar ¿cuántas estrellas hay en el firmamento?... Pero se trata de una pregunta parecida. El arroz admite la compañía de cualquier ingrediente; el ingenio de los cocineros no tiene límite; las posibilidades combinatorias son infinitas; por tanto, las formulaciones para el arroz son incontables. No obstante, los arroces tradicionales valencianos pueden agruparse en tres tribus o familias:
Las tres formas de cocinar condicionan tres formas distintas de presentación del arroz: Los arroces que se guisan en puchero, son siempre "caldosos"; es decir, se presentan sumidos en su caldo de cocción. Los arroces que se guisan en cazuela se presentan de dos maneras: Si se utiliza una cazuela llana, son arroces "secos", pues se cuecen al horno. Si se emplea una cazuela honda, los arroces se presentan "melosos", y el líquido de cocción, o lo que reste del mismo, aparece como una emulsión. Los que proceden de la sartén ("paella") son "secos"; obviamente, no tanto como los que pasaron por el horno, pero su característica es la "sequedad". En consecuencia, lo que en unos arroces es virtud, en otros es un defecto. Por ello, un arroz "amb fesols i naps" ("con judías y nabos") que se elabora en puchero o cacerola de bordes altos, nunca deberá dejarse "seco", y lo mismo ocurre con los arroces confeccionados en una cazuela honda. Por el contrario, un arroz al horno que no aparezca en el plato con sus granos secos y sueltos denota que el cocinero ha actuado deforma precipitada, y no le ha dado al arroz el obligado "reposo". Mucho peor es cuando se trata de las "paellas"; los granos han de quedar "secos", aunque con un delicado punto de "melosidad", y sueltos. José María Pemán, en poema que dedicó a la "paella", lo dijo de forma clarividente y sagaz:
¡Oh plato liberal! Donde un grano es un grano. Como un hombre es un voto.
La paella exige, de forma imperiosa, el recipiente que la caracteriza; quien utilice otro, verbigracia, una olla de cualquier clase, podrá conseguir un arroz sabroso, pues ello depende de los ingredientes que le acompañan, pero nunca el plato denominado "paella valenciana"; como mucho podrá designarse "cataplasma valenciana". Respecto a las técnicas culinarias seguidas para cocinar el arroz también se puede llegar a una síntesis: hay dos caminos y una vereda. Uno de los caminos es el de la "simple cocción"; es decir, la de sumir los ingredientes, arroz y sus acompañantes, en un medio líquido y dejar que se produzca aquella transmisión de sabores de éste a aquéllos, y de aquéllos a éste. Es un camino que siguen los menos de los arroces, y es característico de los "caldosos". La inmensa mayoría de los arroces valencianos, independientemente del recipiente en el que se elaboran, sigue siendo el otro camino: la "técnica del sofrito". Se trata de una forma de cocinar común a toda la costa del Mediterráneo occidental y en la que el aceite es imprescindible; consiste en "sofreír", que no en "freír" diferentes elementos mezclados entre sí, hasta conseguir una especie de emulsión o salsa. A este sofrito inicial se le añade un líquido de cocción, agua o caldo obtenido por la cocción de otros elementos cárnicos, pescados o vegetales, y el sofrito se diluye en ese líquido para darle sustancia. Cierto tiempo después se agrega el ingrediente principal, en este caso el arroz, que cuece en ese medio líquido y se impregna de esas sustancias que recibió el sofrito. La vereda a la que me refería, es la que siguen algunos arroces, casi siempre advenedizos, en los que el procedimiento es algo distinto, y por cierto muy practicado en Italia: los arroces se cuecen por separado y prácticamente en solitario, el sofrito y la salsa se confeccionan aparte, y en el último momento, poco ates del servicio, la salsa se derrama sobre el arroz cocido. Innecesaria es la advertencia de que en la "cocina popular" se sigue siempre la "técnica del sofrito", que da lugar a arroces más sustanciosos e, indefectiblemente, de más lenta digestión. Los que siguen la "vereda" son arroces de la cocina ciudadana o burguesa, e, indudablemente más ligeros. En cuanto a los ingredientes, se podría decir que cualquiera puede acompañar al arroz. Como mucho, en los "arroces sofritos", se podrá afirmar que el aceite no puede faltar; todos los demás productos, sea cual sea su procedencia, son optativos. No obstante, ha una tradición culinaria valenciana. hay arroces que tienen nombre, apellidos, e identificación propia, por ello se hallan condicionados a la presencia de determinados ingredientes; de modo y manera que si se suprimiera o se cambiara alguno de los que le caracterizan, ese arroz perdería "sus señas de identidad", y no sería reconocido ni por los cocineros, ni por los comensales...".
"Como agua para chocolate"... "Codornices en pétalos de rosa"... Autor: Laura Esquivel.
Ingredientes.
Manera de hacerse.
"Se desprenden con mucho cuidado los pétalos de las rosas, procurando no
pincharse los dedos, pues aparte de que es muy doloroso (el "piquete"),
los pétalos pueden quedar impregnados de sangre y esto, aparte de alterar
el sabor del platillo, puede provocar reacciones químicas, por demás
peligrosas.
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